miércoles, 7 de junio de 2017

Rescatando nuestros valores culturales


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Centro Escolar Catolico Asuncion Paleca

Alumna : Rosa Olivia Salguero Vanegas
Maestro: Daniel Paredez 
Asignatura : Informatica 
Grado : 7
Seccion : A
Tema : Rescatando nuestros valores culturales .
Año : 2017
                       INDICE
I                     Portada 
II                    Indice
III                   Introduccion 
Iv                   Objetivos especificos y general 
v                     Marco Teorico 
vI                   Conclusion 
vII                  Anexo       


                         INTRODUCCION
 Este tema nos sirve para reconocer sobre nustras valores culturales de nuestro pais con el objetivo de rescatar nuestros valores y tradiciones , constumbres
Conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época, etc.
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Objetivos 
General : Esto nos sirve para rescatar nuestro valores culturales y q los salvadoreños hagan conciencia de la gran perdida de cultura que hay  gracias a la ignorancia 
Especifico : 
rescatar nuestros valores culturales
Reconocer la vestimenta que nos identifica como ciudadanos del pacifico salvadoreño 


                 MARCO TEORICO 
Guatemala Musica 

Música maya

Para el conocimiento de la música de los antiguos mayas es indispensable el estudio de la iconografía conservada en códices, piezas de cerámica y arte mural. El instrumental de la música maya constó de instrumentos de viento (aerófonos) y de percusión (idiófonos). La primera de estas familias instrumentales agrupa a varios tipos de instrumentos: las flautas de caña y hueso, diferentes tipos de pitos, silbatos y ocarinas con variedad de diseños, y los vasos sibilantes. En lo relativo a la música, los mayas desarrollaron instrumentos musicales como flautas, silbatos, tambores de madera o tunkules, sonajas y cascabeles, y utilizaron caracoles sonores y caparazones de tortuga. Con su música cantaban y bailaban durante las festividades. Se supone que cada dios tenía su fecha, rito, música y cantos especiales. En vasos policromados de diferentes épocas también aparecen representadas una y otra vez las conchas marinas.
Los murales de Bonampak también muestran a un grupo de guerreros mayas tocando largas trompetas como todavía aparecen en el Rabinal Achi del siglo XIX.
En el grupo de los idiófonos se encuentra el tun, que es un tronco vaciado con una incisión en forma de H cuyas dos lengüetas resultantes se percuten con baquetas rudimentarias. Este instrumento todavía se ve ocasionalmente en Guatemala. También están los tambores de madera con una sola membrana de piel de venado o jaguar, así como las caparazones de tortuga de diferentes tamaños, los raspadores y las sonajas. Los instrumentos musicales estaban caracterizados por su estrecha conexión con las deidades del panteón maya

                    DANZA

 

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Las danzas más conocidas

Rabinal Achi’
También conocida como Xojooj Tun o Danza del Tun. Es de origen Maya con más de 800 años de tradición. En ella se representa el juicio oral que realiza en el Katb’al Tzij (lugar de justicia) llamado Kajyub’ (en Rabinal, Baja a Verapaz) por el Consejo de los Rabinaleb’ del Valle de Urram, compuesto por 13 autoridades mayas que encabeza Job’ Toj, en contra del líder maya K’iche’ llamado K’iche’ Achi’, acusado por el dirigente Rabinaleb’ llamado Rab’inal Achi’, debido a su osadía de ayudar a un grupo de personas discapacitadas, a quienes se los lleva a trabajar a Panajachel a orillas del lago de Atitlan (Sololá), razón por la cual es sentenciado a morir decapitado, no sin antes despedirse de sus ríos y montañas (su pueblo).
Esta danza es más reconocida como danza-drama por su contenido y relato histórico y de justicia y por ello es considerada obra maestra de la Tradición Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO.


                                                ARTE

Conoce algunas de las obras más destacadas que dejó el arquitecto guatemalteco Carlos Haeussler, un pionero de la arquitectura moderna en Guatemala. Entre sus mayores legados se encuentra el diseño del Centro Cívico, la Corte Suprema de Justicia y Tribunales, la estructura del Templo Israelita en zona 9, entre otras.
Carlos Haeussler se graduó como arquitecto en 1953 de la Universidad Autónoma de México y fue considerado como uno de los profesionales más importantes del modernismo en Guatemala. Fue presidente del Colegio de Arquitectos, miembro de la Federación Centroamericana de Arquitectos y catedrático de varias universidades.
Estos son algunos de sus proyectos más destacados:

Centro Cívico

A partir de los primeros años de la década de 1950, Carlos Haeussler regresa a Guatemala y se une al equipo de arquitectos conformado por Raúl Minondo, Pelayo Llarena, Jorge Montes y Roberto Aycinena quienes dan vida al conjunto urbano.



                                    LITERATURA 
e denomina literatura de Guatemala a las obras escritas por autores guatemaltecos, ya sea en cualquiera de los veintitrés idiomas que conforman el canon lingüístico del país, o en español. Aunque con toda probabilidad existió una literatura guatemalteca anterior a la llegada de los conquistadores españoles, todos los textos que se conservan son posteriores, y están además transliterados a caracteres latinos. Las características literarias guatemaltecas a través de la historia nacional, se centran en el feudalismo histórico de hechos reales del país o de personajes emblemáticos de guatemaltecos que a través de su vida han creado un precedente en la política, sociedad, cultura y tradición de la nación. Por ejemplo, la literatura maya se centra en la historia de la civilización maya, la cual estaba enraizada en creencias ancestrales que pueblos actuales que todavía viven en Guatemala se han atribuido como suyos. Entre los libros o documentos más destacados se encuentra el Popol Vuh que es una recopilación de narraciones míticas, legendarias e históricas del pueblo k’iche’, uno de los reinos que habitaban la región de la moderna Guatemala quinientos años después del colapso de la civilización maya, el cual fue traducido en el siglo Siglo XVIII por el fraile Francisco Ximénez, O.P. para fines de evangelización.a Estudios arqueológicos realizados en el siglo XXI en el sitio arqueológico de El Mirador en el extremo norte del municipio de San Andrés en el departamento de El Petén revelaron la existencia de un mural 



             El SALVADOR


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Vestimenta

En El Salvador existen diferentes tipos de trajes típicos, en la cual la mayoría son utilizados en diferentes festividades, aunque hay algunos pueblos que aún utilizan estos. En el traje femenino es común ver elementos como un escapulario, un chal, un paño y diferentes adornos de colores, y con tela de algodón.1 y pueden estar con una falda y una blusa, o un vestido, en el calzado se usan sandalias. En el traje masculino es común ver un traje de algodón, también en las fiestas tradicionales, se utilizan jeans modernos, con una camisa de manta, en el calzado sandalias o botas, y un sombrero. Realmente son de carácter rural, y presentan diferentes variaciones dependiendo del lugar.2

Gastronomía


La cultura del maíz: el grano sagrado

La dieta básica del salvadoreño consistía hasta fechas recientes en «tortillas» (ruedas de masa de maíz, de unos quince centímetros de diámetro y uno de ancho, cocidas sobre el comal), la sal y los frijoles «parados» o frijoles sancochados. En la actualidad, la dieta se ha ampliado con arroz, verduras y algunas carnes. Durante los cortes de café aún se suelen dar las chengas, tortillas mucho más grandes y gruesas que las anteriores, hechas de maíz muy oscuro o de maicillo (gramínea de granos pequeños en haces), sobre las que se ponen frijoles y sal; algunas veces también llevan queso y otro aditamento. Estos forman parte del «con qué» o acompañamiento de las tortillas. Sería impensable una comida típica salvadoreña sin las famosas pupusas, tortillas rellenas con queso, chicharrón molido o frijoles, las más comunes («revueltas» son las que tienen más de un ingrediente). Otras, menos comunes, llevan chipilín (pequeñas hojas comestibles), pepescas (pescaditos fritos), ayotes (especie de calabaza). El plato está completo cuando a las pupusas se le echa «curtido», picadillo de repollo preparado en vinagre; se le suele agregar rodajas de cebolla y zanahoria. Algunos curtidos son especialmente picantes, al gusto del cliente. Ahora bien, las pupusas constituyen sólo uno de los muchísimos derivados del maíz. Este cereal nativo americano sigue siendo el grano sagrado se lo prepara de múltiples maneras. A la mazorca se le llama elote y se puede comer asada a las brasas, con limón y sal; cocida, se suele preparar con mayonesa, queso y otros aditamentos: son los elotes locos que se venden en las ferias populares, con un palito que atraviesa la mazorca para poder agarrarlo. Continúa el desfile de los derivados del maíz con los tamales. Los clásicos son los de gallina y consisten en unos rectángulos de masa de maíz de unos quince centímetros de largo por cinco de ancho envueltos en hojas de huerta (plátano o guineo) y rellenos con carne de pollo; algunas veces, hasta con papas, ciruelas, alcaparras, chile y recaudo (salsa). Los tamales se cuecen en peroles grandes. Los tamales de elote son elaborados con una masa compacta de maíz tierno, aunque algunas veces se tornan blanditos porque llevan leche. Se preparan en tusas (piel de la mazorca) y se comen acompañados con crema. Un miembro poco común de la familia es el conocido como tamal de viaje, tamal pisque, tamal de ceniza o nixtamal. Es mucho más grande que el de pollo y se supone que se preparaba para comerlo durante el viaje en carreta o tren por varios días, aunque es común su preparación en semana santa. Dada su sólida consistencia, el nixtamal se puede partir en pequeñas rodajas; algunas veces lleva frijoles molidos en su interior.

Bebidas de maíz

En épocas prehispánicas se hacían los totopostes, bolas, bolas endurecidas de masa de maíz que llevaban los campesinos cuando se trasladaban a trabajar en su milpa (cultivo del maíz); a la hora del almuerzo sumergían los totopostes en agua y de esta manera se formaba una especie de sopa fría, muy rica en calorías. En la actualidad, los totopostes son como panes de maíz, pero simples (insípidos). Vienen luego la especie de atoles. El más conocido es el atol de elote, líquido pastoso preparado a veces con leche; se suele acompañar con elotes cocidos o con riguas (tortas dulces de maíz). El shuco es un atol de maíz oscuro al que se le agrega un poco de alhuashte (pasta a base de semillas de ayote), unos cuantos frijoles y chile. El shuco suele venderse durante las madrugadas o al atardecer. El chilate con nuégados consiste en un atol simple (insípido), que se sirve tradicionalmente en un huacal (tazón grande) de morro, y que suele acompañarse con panecillos de yuca bañados en miel (nuégados). La chicha es otra bebida derivada del maíz a la que se pone a fermentar en vasijas que se entierran durante varias semanas. Dependiendo del tiempo que haya estado bajo tierra, la chicha puede ser sólo un refresco algo dulce o bien una bebida con un alto grado de alcohol. Por eso, y por fabricarse clandestinamente para no pagar impuestos, las «sacaderas de chicha» fueron perseguidas. Hasta una policía especial, la policía de Hacienda, recibió el mote de «La chichera» por especializarse en controlar los expendedores de la típica bebida. Otra bebida de maíz es el tiste que se hace de maíz y cacao se puedo tomar fría o caliente.

Adobos de ave, de flor, de cerdo...

Otra ejemplo de la cocina popular salvadoreña es el gallo en chicha, plato singular en cuanto que consiste en carne adobada con frutas y caldo de sabor dulce. Los panes con chumpe atraen permanentemente la atención de los paladares salvadoreños; se los adoba con salsas y ensaladas, y hay puestos de ventas que funcionan todo el año. Curiosa es la costumbre de comer la flor de izote, una estructura de flores blancas que parece un arbolito de navidad. Con ellas se hace sopa, se envuelve con huevo, y hasta las yemas y capullos son preparados en curtido para degustarlos luego con bastante limón y sal. La yuca con chicharrones o con pepesca sigue siendo un platillo bastante; se sirve tradicionalmente en hojas de huerta y consiste en trozos de yuca cocida, acompañados de curtidos y chicharrones (gordura asada del cerdo) y/o pepesca (pescaditas de río).

Bebidas

Entre las bebidas más populares pueden citarse la horchata (hecha con semillas de Ayotesemillas de morro/cutuco —pepitoria—, cebada, cacao y arroz; a veces se le agrega leche), la cual suele ir acompañada con marquezote (pan dulce muy compacto) en fiestas infantiles o en rezos (novenarios); el fresco de Chan (de semillitas carnosas), el de marañón, de mango, de tamarindo (semillas ácidas de color café), de melón, de piña; el fresco de ensalada es muy singular porque lleva picadillo de marañón, piña y otras frutas. A pocos les gustan ya los refrescos de Carao (frutas que se da en largas vainas y que tiene un olor y sabor muy penetrantes) o de Achote (de color rojo intenso y sabor algo urticante).Otra de los refrescos populares son"la chicha", una bebida natural que se forma a partir de la fermentación de la fruta(chicha) dicha bebida pude ser fermentada según la preferencia de cada quien, si se quiere normal o con poca fermentación esta se debe dejar al menos una semana, también se puede dejar por dos semanas, pero con dos semanas de fermentación esta pude llegar a ser una bebida alcohólica, aunque no tanto como la cerveza o los licores de fábrica.

Dulces

El pan dulce es obligado cuando se toma el café del desayuno o de las cuatro de la tarde. Dentro de la categoría de pan dulce entran: la semita (placas largas, rectangulares de harina, manzanas, peras colocadas en canastitas o en cajas decoradas. Por tradición, hay familias que fabrican esta clase de dulces, junto con otros como los dulces de leche, de toronja, conservas de coco, conservas de papaya, coservas de nance etcétera. Las hay de estas familias en Santa Ana y en San Vicente, ciudad especializada en los dulces de camote (tortitas o volcancitos hechos de azúcar y rellenos con jalea de camote). En las ferias aparecen profusamente los dulces pintados, elaborados a base de moldes con forma de hojas, flores y aún rostros y figuras humanas. Son de consistencia dura pero quebradiza, de color blanco, y sobre ellos se trazan rayas de colores, recalcando los rasgos del objetos representado. La canasta no estaría completa sin otros dulces comunes en las fiestas, como los de tamarindo, de nance, de zapote. A todo ello hay que añadir la preparación casera que aún se estila: mangos, jocotes e higos en miel; dulce de cáscara de naranja o de limón; dulce de ayote o de chilacayote (otra especie de calabaza) y de sandía. En fin, uno puede acabar empalagado si además prueba algunos postres caseros como el arroz con leche o el majar blanco (dulce de leche, de consistencia pastosa, adornado con polvo de canela).

Idioma

En El Salvador el idioma oficial es el idioma castellano. La forma de hablar puede mezclar palabras de origen indígena como en la gastronomía, ocasionando lo que son los diferentes modismos o salvadoreños.3 Una pequeña cantidad de la población habla idioma pipil, como en Izalco y otros pueblos,4 actualmente no toma la necesidad de aprenderlo, o sólo es recordada por personas mayores. Entre las lenguas precolombinas están chorotega, cacaopera, idioma chortí, idioma xinca, lenca, idioma pocomam.

Las toponimias y el habla popular

Las culturas indígenas que poblaban el continente americano antes de la llegada de los españoles hicieron un uso intensivo de la tradición oral. Existía la escritura jeroglífica5 (conservada en códices, vasijas y murales), pero estaba destinada a las clases superiores y, aun entonces, los signos servían muchas veces como recurso mnemotécnico para la explicación oral. Pipiles(toltecas llegados en sucesivas migraciones desde México central y del sur), mayas (específicamente las etnias chorti o apay y pokomames), lencas (extendidos por Honduras y el oriente de El Salvador), Kakawiras (también llamados cacaoperas o ulúas) fueron dejando huellas escritas de su estadía o de su paso por la región. En efecto, aún en nuestros días el país entero está plagado de topónimos (nombres dados a lugares específicos) de neta raíz indígena. El mestizaje cultural implicó la desaparición de muchos de aquellos nombres y la deformación fónica de otros, pero, en todo caso, incluso con ropaje de santos cristianos, muchísimos topónimos aún sobreviven.5

La toponimia pipil

Conviene comenzar por el nombre con el que asimismo se conoce al país: Cuscatlán. Algunos lo traducen como «tierra de premios, tesoros o preseas», otros por «lugar junto a la joya».5 Joya por antonomasia era, para los pipiles, el jade, el chalchihuite. Debido a su color verde intenso, también algunas lagunas eran consideradas joyas, de modo que Cuscatlán hace referencia a un lugar ubicado cerca de un lago o de una laguna especialmente hermosa. Allí, junto a una laguna de color verde jade y rodeada de vegetación exuberante, fundaron los pipiles la capital de su reino. Otros nombres de raíz pipil especialmente significativos son: Cojutepeque (cerro de las pavas o faisanes), Acelhuate (río de ninfas y lilas), Soyapango (lugar amurallado de palmeras), Chalchuapa (laguna de los jades o chalchihuites), Guazapa (río del guas o halcón reidor), Apopa (lugar de vapores de agua), Ususlután (tierra de ocelotes o tigrillos), Suchinango (lugar defendido por flores), Zacamil (lugar sembrado de hiervas), Suchitoto (lugar del pájaro-flor)... Y así, centenares y centerares de topónimos pipiles resuenan incluso debajo de la advocación de santos cristianos: Santiago Texacuangos (Valle de altas piedras), San Juan Tepezontes (en lo estrecho del cerro), San Pedro Masahuat (donde abundan los venados), San Pedro Nonualco (los de la lengua extraña).5 Los pipiles, lencas, pokomames, chortís, ulúas o apay que habitaron El Salvador precolombino no fueron portadores ni representantes de una alta cultura.5 Ocuparon más bien un lugar periférico y marginal respecto de los grandes centros y metrópolis de Mesoamérica. Sin embargo, esos hombres y mujeres sencillos lograron impregnar de color y poesía los cerros, ríos, valles y quebradas por donde pasaban o en los que se establecían.

Topónimos lencas, ulúas, apay y pokomames

Algunos nombres procedentes de la toponimia lenca son los siguientes: Jocoaitique (cerro poblado de mimbres), Guascatique (cerro de piedras y manantiales), Chilanguera (ciudad de las nostalgias), Gualococti (cerro de palmeras y ríos). Los ulúas o kakawiras, por su parte, han dejado los siguientes topónimos: Jocoro (bosque de los pinos orientales), Cacaopera (cerro de los cacaos), Mililihua (vertiente de los zenzontles), Jucuarán (cerro de las hormigas guerreras), Carranpinga (cerro de las flores de ilusión), Goascorán (cero de los sapos).5 Los apay o chortís no se quedaron atrás en eso de ponerle nombres hermosos a los lugares: Anguiatú (cerca del cerro de las arañas, Güija (laguna rodeada de cerros), Poy (espanto o animal nocturno).5 Finalmente, de los pokomames ha quedado alguna toponimia: Pampe (lugar de flores de jardín).5

Otras presencias indígenas en la lengua

Ahora bien, en El Salvador el sustrato indígena no se limitó a invadir el topónimo de la lengua. También la botánica, la zoología y aun la vida cotidiana y doméstica quedaron desde entonces enriquecidas.5 Aparecieron para quedarse animales como el quetzal (ave de hermosísimo plumaje), el tacuacín (zarigüella u opossum), la masacuata (culebra con cuernos como de venados, culebra que come venaditos o culebra que corre como venado), el guas (halcón que se ríe), el tecolote (búho de mala suerte), el tenguereche (lagarto o dragoncillo), la chachalaca (gallina montesa muy alborotadora), la chiltota (oropéndola), el azacuán (halcón peregrino) y muchos animales más.5 Al idioma español le crecieron plantas y árboles de variadas características y utilidades: el chilamate (árbol mezcla de chile y amate), el quequeishque (planta de hojas grandes acorazonadas), el jiote (árbol que se despelleja), el amate (árbol de cuya corteza se hacía papel), el achiote (árbol cuyo fruto produce un tinte rojo), el ṕashte (enredadera cuyo fruto es como una esponja).5 Se multiplicaron frutos a cual más sabroso: el zapote, el guayabo, el aguacate, la zunza, el cacao, la guanaba, el güisquil, la jícama, el jocote, el ujushte, el chile, el cuchampere, el ayote, el tomate y muchos otros dignos de figurar en una larguísima cornucopia.5 En las casas y vidas cotidianas de los salvadoreños más cercanos al campo o a la vida sencilla aún se hace uso de objetos y productos raigambre indígena.5 Así, el comal (laja redonda para cocer, sobre todo, productos derivados del maíz), el metate (piedra para moler), el yagual (trapo enrollado sobre la cabeza para sostener el canasto o cesta), el tapexco (armazón para guardar alimentos, utensilios o ropa), el tecomate (calabaza en forma de pera grande para llevar agua), lo caites (sandalias rústicas), el petate (estera para dormir), amén de los alimentos y productos para la cocina conocidos por todos los salvadoreños.5 Curioso es el repertorio de nahualismos que comienzan con «ch» o «sh» usados por todos los salvadoreños indistintamente:5 chirimol (picadillo de tomate y cebolla para echarle a la carne asada), chingaste (residuos del polvo de café ya cocido), shuco (atol de maíz oscuro), chipuste (pedazo pequeño de excremento), chindondo (inflamación debida a golpe), chiche (pecho femenino), chagüiste (lodazal), chilate (atol, insípido o simple), etcétera. Y siempre en lo referente al español que se habla en El Salvador, es de notar el uso de arcaísmos de las gentes del campo:5 «Aloye» por ¿oye?, «agora» por ahora, «lo vide» por lo vi, «fierro» por hierro, «alzar» por guardar, «apiar» por bajar. Ciertas palabras son, por los demás, tan típicas de la jerga salvadoreña que prácticamente funcionan como señas de identidad. Dondequiera que se oigan, ahí está un salvadoreño.5 La lista es larga, por lo que a continuación se citan las más típicas.5 Palabras para designar a un niño «cipote», «bicho», «mono». Aunque ahora se oyen también palabras de origen mexicano (chavo, chamaco), también sigue escuchándose «chero» para referirse al amigo o a cualquier persona que se mencione. «Maishtro» (maestro) es un apelativo para referirse a determinado señor o para llamar la atención de alguien que no se conoce. «Bayunco» es aquel que se viste o comporta con mal gusto. «Chabelear» parece ser el verbo preferido de los salvadoreños porque en él se indican todas aquellas operaciones destinadas a fabricar imitaciones o reconstrucciones de objetos originalmente provenientes del exterior.

Danza

Son los bailes populares que cumplen una función social, uno de los bailes más conocidos es el "Torito Pinto". También se encuentran "El carnaval de San Miguel", "Adentro Cojutepeque", "Ahuachapan", "El Carbonero"... Que son de los más populares. También existen otros tales como: "Las Cortadoras", "Las Floreras del Boquerón", entre otros. Estos bailes en cierta forma comprenden gran parte de la cultura salvadoreña. Se utiliza la vestimenta tradicional, y pueden representar diferentes sucesos históricos o actividades rurales, como agricultura, ganadería, son bailados por varias parejas. Pueden tener diferente coreografía dependiendo de lo que se va a representar, acompañados con música tradicional. Se suelen celebrar en distintas fechas y en diferentes lugares.6 la clasificación de estas danzas es: Autóctonas y Tradicionales.

Literatura

Los escritores Francisco Gavidia (18631955), Alberto Masferrer, Salvador Salazar Arrué, Claudia Lars, Alfredo Espino y Manlio Argueta, y el poeta Roque Dalton están entre los artistas más importantes que provienen de El Salvador.
Y naturalmente las comidas como pupusas u otros cosas son como una de las principales características del país Salvadoreño, por ejemplo:
-la Danza, la literatura, música, pinturas, etcetera.

Música y bailes

Está la música autóctona y la música popular. El Xuc (se pronuncia Suc), conocida también como la Música folklorica de salvadoreña, es un baile típico de El Salvador, que fue creado por Paquito Palaviccini en compañía de Hugo Parrales, en Cojutepeque ubicado en el departamento de Cuscatlán en 1942, este ritmo nació con la famosa canción salvadoreña “Adentro Cojutepeque”, y fue compuesta en honor a las fiestas de la caña de azúcar.

Pintura

Se considera que la pintura comenzó con el autor Francisco Wenceslao Cisneros. En esa época era un tiempo de diferentes fenómenos, como terremotos o de cáracter social como el neoliberalismo. Juan Cisneros (como el padre de Francisco) participó en una reunión presidida por José Matías Delgado en la que se firmó un acta protestando contra de la anexión de Centroamérica al Imperio Mexicano.7 De todos esos sucesos, este pintor se mueva a Francia, con diferentes sufrimientos que ha tenido en la vida y su porvenir8

Artesanías

Trabajos en barro

Una artesanía salvadoreña son las sorpresas. Bajo tapaderas que simulan frutas, huevos o gallinas (de unos cinco centímetros de alto por tres de ancho) se esconden muñecos de barro en miniatura que representan vendedoras de telas, frutas, de tortillas, de shuco, de pupusas, parejas casándose, nacimientos y hasta «picardías» de temas eróticos. Ha habido familias en Ilobasco especializadas en la fabricación de sorpresas realmente exquisitas. Lástima que la desaparición de los ancianos de la familia (caso de doña Dominga Herrera) y la urgencia de hacer grandes cantidades de sorpresas derivara en un descenso generalizado de su calidad artística. Siempre dentro del género de trabajo de barro hay quienes se dedican a la fabricación de comales, ollas, cántaros, los cuales cumplen primariamente con la labor práctica (como es en su origen todo arte popular): sirven para cocinar o para guardar alimentos y bebidas en las casas de campesinos o de gentes sencillas, pero secundariamente pueden ser comercializadas como adornos exóticos o típicos para las casas de salvadoresños de las clases media o alta. Es el caso de la cerámica de Guatajiagua, en el departamento de Morazán: desde hace unos pocos años se ha puesto de moda los comales, tarros y ollas enormes de color negro azabache para decorar la cocina o el salón del comedor de alguna casa elegante.

Tallado de madera

En La Palma, departamento de Chalatenango, además del barro para elaborar jarros y animalitos de todo tipo, desde hace un tiempo se trabaja también la madera en talleres artesanales que hacen toda clase de adornos: cofrecitos, cuelga-llaves, servilleteros, nacimientos... También trabajan la semilla de copinol (de unos dos centímetros de largo por uno de ancho), sobre la que se pintan escenas religiosas o campestres. El hecho es que proyectos artesanales como el de La Semilla de Dios, iniciado por Fernando Llort, han dado a conocer las artesanías de la región a escala internacional. Por lo que respecta a la madera, también hay que señalar la existencia de lugares donde se fabrican imágenes para las iglesias. Tradición que viene desde la época colonial, aún ahora encuentra continuadores: cristos e imágenes de santos se elaboran por encargo en Izalco, Sonsonate y Ataco, departamento de Ahuchapán. También las máscaras para historiantes se elaboran en esos talleres de larga tradición. Los cayucos o lanchas son típicos de zonas lacustres o costeras, como en Puerto El Triunfo, departamento de Usulután; se hacen del tronco del árbol de conacaste e implican una larga y paciente labor de tallado.

Tejidos y cestería

Respecto a los tejidos merecen destacarse los de hilo y los de fibra. Entre los primeros debe distinguirse entre tejidos elaborados con el telar de cintura y los hechos con el telar de palanca. El de cintura es de neta procedencia indígena; manipulado por las mujeres servía y sirve aún para elaborar superficies más bien estrechas: tapados (mantas pequeñas para cubrirse la cabeza) y fajas delgadas para atarse a la cintura. Todavía en Panchimalco, departamento de San Salvador, queda alguna tradición en ese sentido. El telar de palanca fue introducido por los europeos y sirve para hacer tejidos más anchos, como las colchas que se fabrican en San Sebastián, departamento de San Vicente, o como las hamacas (de nailon, henequén o algodón) salidas de talleres de Cacaopera, departamento de Morazán. Lo tejidos de fibra comprenden muchos productos y objetos. Los sombreros se hacen de palma y presentan gran variedad de formas y colores. La fabricación del sombrero sigue siendo importante porque esa prenda es parte indispensable del atuendo campesino; el sombrero sirve para librarse del sol y de la lluvia, y hasta de «contra» para los malos espíritus. En Tenancingo, departamento de Cuscatlán, hay familias especializadas en su elaboración. Las escobas se fabrican con fibra de sorgo. Candelaria de la Frontera, en el departamento de Santa Ana, es un lugar con vocación de ayudar en la limpieza de los hogares salvadoreños y aun guatemaltecos, ya que de ahí parte una regular cantidad de escobas. Las tombillas de barril y las tombillas cuadradas están hechas a base de vara de bambú y de carrizo y tiene múltiples usos, pues al ser como barriles de casi un metro de alto y unos sesenta centímetros de ancho, sirven para guardar ropa, juguetes y hasta papeles. Nahuizalco, en el departamento de Sonsonate, se caracteriza, entre otras cosas, por sus tombillas. Los canastos son cestos grandes hechos con vara de castilla o de bambú. Tiene múltiples usos: desde portadores de fruta y verduras hasta acompañantes obligados para los cortadores y cortadoras, quienes se afanan en llenarlos hasta el tope, con los granos rojos y mieludos del café. En Zacatecoluca, departamento de La Paz, se fabrican canastos baratos y resistentes. El mimbre se utiliza también en la fabricación de canastas, paneras y adornos en forma e animales. Con mimbre se hacen asimismo unos muebles muy elegantes en Nauhizalco, departamento de Sonsonate. Termina el recorrido por los tejidos de fibra con la mención de los petates (esteras) y las alfombras a base de fibra de yute. De la fibra de henequén salen redes y costales o sacos que sirven para transportar cerámica, frutas y granos.

Objetos de metal y otros tipos de materiales

El hierro y otros metales sirven para la fabricación de armas y adornos. El corvo o machete largo y delgado ha sido otro amigo y compañero fiel del campesino salvadoreño. Hecho de hierro y profusamente decorado, tanto en la parte metálica como en la vaina, es ahora un souvenir muy codiciado en El Salvador. Sin embargo la historia del corvo está teñida también de sangre, y todavía se recuerda los «indios machetudos» que intentaron botar al gobierno en 1932, o a los «macheteros» que resolvían sus querellas de juego de azar volándole la cabeza al oponente. La cuma (machete corto, ancho y de punta curvada) sirve para cortar zacate y grama; más que un arma es un instrumento de labranza que se ha llevado consigo los campesinos que llegan buscando suerte a las ciudades. Corvos y cumas se fabrican a escala industrial en fábricas especializadas y casi muy poco tiene que ver ya con las verdaderas artesanías. Con hierro se elaboran candelabros, lámparas y balcones en talleres que conservan aún el sabor artesanal. Pero el trabajo que ha captado la atención de nacionales y extranjeros por su originalidad ha sido la forja de la chatarra o fibras metálicas de desecho. Del morro se hacen cucharas, cucharones y guacales. Santiago de María, en el departamento de Usulután, se pinta para eso. Aunque en cuanto al morro pintado, propiamente, queda algún lugar que otros taller en Izalco, departamento de Sonsonate. Todavía salen de ahí maracas y animalitos como tuncos de monte, recordándonos que esa tradición artesanal viene desde épocas precolombinas. En San Alejo, departamento de La Unión, se fabrican metales o piedras de moles, las formas de esos implementos caseros muy poco han cambiado desde las remotas épocas en que se habitó Joya de Cerén, en el departamento de La Libertad. Flores de papel, puros (tabaco) y toda la gama de dulces y aún comidas constituyen la expresión de un pueblo diestro en manejar las manos, hábil para hacer cualquier «tontera»: un muñeco o un adorno bonito.

Mitos precolombinos y personajes populares

Un ámbito en el que se siente la presencia de aquel sustrato indígena es el de las leyendas y los mitos populares. Muchos de ellos han llegado hasta nosotros ya mestizados y otros están desapareciendo debido a la fuerte influencia de los modernos medios masivos de comunicación y la nueva cultura popular que de ellos deriva.

Principales Mitos

Los tres mitos más profusamente difundidos en todos los estratos de la población son el del cadejo, y sus afines, el de la sihuanaba y el cipitío.

El cadejo

El cadejo es un perro misterioso que se aparece en los caminos solitarios a los trasnochadores. Se dice que cuando su silbido se oye cerca, es que el cadejo está lejos. Pero se habla también de dos cadejos: de uno blanco, el de las mujeres, y de otro negro, el de los hombres. O de que el blanco es bueno y el negro es malo. El hecho es que, al acercársele al desdichado, los ojos del cadejo brillan como brasas y, a consecuencia del susto, el pobre desafortunado puede acabar loco, «jugado» o, al menos, enfermar con fuertes fiebres y calenturas.

La Siguanaba

Según la versión salvadoreña la siguanaba o sigueguet, se aparece también a los trasnochadores; se la ve en los ríos lavando ropa a la luz de la luna o de las estrellas. Características suyas son el pelo larguísimo y las dos chiches o pechos que le cuelgan hasta la cintura. Parece que el susto mayor de quienes se topan con ella se produce cuando oyen su risa estentórea y burlona, al mismo tiempo que el ¡plash!...¡plash! de las chiches ricas azotadas contra el agua. El mito tiene su origen en un antiguo relato pipil según el cual una bella princesa indígena cometió el delito de adulterio; por ese delito los dioses la castigaron a sufrir eternamente tan horrible transformación. Algunos ven en el mito más bien resonancias de una antigua costumbre pipil: las prostitutas no podían ejercer su oficio dentro de los poblados, por eso lo ejercían en las afueras del pueblo, en las quebradas y sitios enmontados. Su metamorfosis en ese ser horrible sería una expresión del repudio moral con que la Iglesia católica condena la prostitución.

El Cipitío

A este duende se lo hace hijo de la sihuanaba, aunque posee un carácter festivo e inocente del que carece la madre. El Cipitío, por otra parte, es bajito, barrigón y tiene los pies vueltos al revés, de modo que su huellas engañan: uno cree que va en una dirección cuando en realidad lo hace exactamente en la contraria. El personaje Cipitío puede estar emparentado con una deidad precolombina: el XipeTotec. Este dios era el patrono de la regeneración vegetal, por consiguiente tendrían que ver también con él los frutos y las flores.la leyenda dice que es un duende enamorado que les tira pequeñas pidresitas a las muchachas que le gustan

Personajes Populares

En la historia de El Salvador ha habido personajes que han gozado de gran popularidad debido a sus acciones en favor de —o en todo caso, del agrado de— las clases subalternas.

Anastasio Aquino

El indio Anastasio Aquino es uno de los más populares. Indagando al ver cómo trataban los patronos a sus peones indios, Aquino comandó una peligrosa insurrección en la región de los nonualcos (zona paracentral del país) durante el año 1833. Tanta fuerza cobró el levantamiento que Aquino pudo penetrar con sus tropas en la cidudad de San Vicente y tuvo, además, la osadía de coronarse, él mismo, Rey de los nonualcos, utilizando para ello la corona que ostentaba uno de los santos del templo donde coronó. Aquino dictó leyes draconianas («Al que robe una vez se le cortará una mano; al que robe de nuevo se lo fusilará») y sólo fue vencido a causa de la traición de uno de sus lugartenientes




              NICARAGUA 

Música

La música nicaragüense vernácula y popular abarca distintos ritmos musicales como Son nica, Marimba, Polka nica, Mazurca, Jamaquello, Palo de Mayo, Garífuna y Creole que muestran la gran influencia de las tres vertientes originarias de la identidad Nacional.

Compositores

Son compositores musicales reconocidos Camilo Zapata, Erwin Krüger, Tino López Guerra, Víctor M. Leiva, Jorge Isaac Carvallo, Los Bisturices Armónicos, los hermanos Carlos Mejía Godoy y Luis Enrique Mejía Godoy, Otto de la Rocha, Don Felipe Urrutia, Jorge Paladino, Salvador Cardenal, Hernaldo Zuñiga y Luis Enrique Mejía López entre otros.

Instrumentos musicales nacionales

En el departamento de Masaya, principalmente en las ciudades de Masaya y Catarina, artesanos hábiles en trabajar la madera elaboran la conocida Marimba de arco que junto al Violín de talalate son instrumentos propios de Nicaragua; aunque, la Marimba de herencia africana como tal se conoce en todos los países centroamericanos

 

Literatura

La literatura nicaragüense tiene sus comienzos en la era prehispánica, en el "Canto al Sol" de los nicaraguas, escrito en idioma náhuatl, que se ha preservado oralmente:1
El Güegüense es el primer personaje de la literatura nicaragüense. La obra teatral escrita en español y en náhuatl por un autor anónimo del siglo XVII, está ambientada en la época colonial y representa el folklore de Nicaragua. Ha sido declarada por la UNESCO como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
Nicaragua es reconocida como "país fecundo de poesía"2 siendo Rubén Darío su máximo exponente. Otros poetas, escritores y autores modernos nicaragüenses son Salomón de la Selva, Alfonso Cortés, Azarías H. Pallais, Pablo Antonio Cuadra, Ernesto Cardenal, José Coronel Urtecho, Salomon Ibarra Mayorga, Sergio Ramírez Mercado, Lizandro Chávez Alfaro, Claribel Alegría, Gioconda Belli, Rosario Aguilar, Vidaluz Meneses y muchos más.

Pintura

En la pintura sobresale Armando Morales como el pintor nacional más internacionalmente reconocido. Otros pintores destacados son Rodrigo Peñalba Martínez, Fernando Saravia, Genaro Lugo, Leoncio Saénz, Roger Pérez de la Rocha, Hilda Vogl, June Beer, Yelba Ubau, y muchos más.
Una nueva camada de artistas ha impulsado el desarrollo contemporáneo de las artes plásticas nicaragüenses en los últimos años. Muchos de ellos estuvieron reunidos en torno a la revista "Artefacto", como Raúl Quintanilla (editor de Artefacto y Estrago), Patricia Belli (directora de ESPORA, Escuela Superior de Artes), Rolando Castellón y otros

                               HONDURAS 
 

Arte en Honduras

Las artes han florecido en el territorio de Honduras mucho antes de la conquista española, destaca el arte maya en la ciudad de Copan.

Música hondureña

La música en Honduras ha florecido desde periodos prehispánicos, mucho antes de la colonia, algunos de los instrumentos prehispánicos autóctonos son los siguientes: Aerófonos, Rana de Barro de Yaxchilan, Zampoñas, Quenas, Charangos, Tambores.
Luego de la colonización se crearon nuevos instrumentos musicales: El caracol, flautas, algunos instrumentos de percusión y la Marimba. Dentro de la música Criolla o folclórica tenemos las siguientes: "El Candú", "El Pitero", "Torito Pinto", "Flores de Mimé", "El Bananero".
Algunos de los músicos notables de Honduras incluyen: Rafael Coello Ramos, Francisco Díaz Zelaya, Miguel Sierra, Lidia Handal, Francisco "Chico Lara", Victoriano López, Guillermo Anderson, Diana Lara, Melina Pineda, José Yeco, Mario de Mezapa, Matilde de Quan, María Isolina, Julio Quan, Víctor Donaire, Francisco Carranza, Camilo Rivera Guevara, Moisés Canelo, Karla Lara, Hunty Gabbe , Jorge Mejía, Eduardo (guayo) Cedeño, Camilo Corea, Jackie Espinal, El pianista Óscar Rossignoli, Rudy Thopmsom, José Antonio Velásquez, Yireh Wilson, David Archuleta, Ángela Bendeck, Grupo Natural, Los Bohemios del Reggaeton, Polache, Javier Reyes, Jorge Santos, Héctor David, Ángel Ríos, Norma Erazo, Sergio Suazo, entre otros.
A nivel internacional destacó el grupo musical: 'Banda Blanca'; con sus hits "Sopa de Caracol", "Fiesta", "Saben Quien Llegó", entre tantos otros. Aunque el grupo produce ritmos merengueros, el calipso y otros ritmos afro antillanos, su especialidad es el ritmo 'Punta'. El cual popularizó en los años 1990.

Comida típica hondureña


Imagen de una baleada.
Honduras cuenta con una variedad de platillos tradicionales: La baleada es uno de los platos más representativos de la Gastronomía Hondureña. Está compuesta básicamente; por una tortilla de harina, la cual se dobla y se rellena con frijoles fritos, queso parmesano y mantequilla crema. Otros le agregan; carne asada o huevos revueltos al gusto, a veces también se le agrega aguacate o chorizo pero con cualquiera de estos ingredientes es muy deliciosa. Además de las baleadas, también son populares: La carne asada con chimol, pollo en arroz de maíz, pescado frito con encurtido de cebolla, y el plato típico garífuna que es pescado frito en aceite de coco. Hay otra comida muy popular llamada macheteada que es una fritura de masa de harina azucarada al que se le hacen tres hendiduras, de ahí su nombre macheteadas.
La carne asada, se ha vuelto un plato típico, como se lee anteriormente, servida con chimol (tomate, cebolla, pimiento o chile verde dulce, perejil todo picado en cuadritos y sazonado con limon sal y pimienta) servido con frijolitos fritos, queso y tortilla de maíz, se le puede agregar chorizo (Olanchano y de Comayagua que son ricos), aguacate y mantequilla o crema y si el estómago es apto y mucha hambre un plátano maduro frito. Otros platillos son las montucas, enchiladas, nacatamales de maíz, "mondongo" o sopa de tripa y una abundante selección de frutas tropicales como: mango, papaya, piña, ciruela, zapotes y fruta de la pasión (maracuya). También se preparan con frecuencia la carne a la parrilla, las chuletas de puerco y pollo acompañados con tortillas, frijoles rojos, arroz y, desde luego, plátanos fritos.
En las áreas costeras y en las Islas de la Bahía los mariscos se preparan de diversas maneras y algunos platillos se preparan con coco. Las áreas turísticas cuentan con restaurantes de cocina internacional y platillos estilo americano.

Literatura en Honduras

La literatura en el territorio de la actual Honduras se remonta a hace más de mil quinientos años, fue desarrollada por la civilización maya en la ciudad de Copán, la Escritura maya de nuestros antepasados que empleaba logogramas y glifos silábicos la literatura maya se encuentra conservada en las estelas, pirámides y templos en Copán. La ciudad de Copán alberga la pirámide más informativa de América, la pirámide de los jeroglíficos que cuenta con más de 2.500 glifos.
Entre los escritores más notables2 de Honduras son David Fortin, Froylán Turcios Juan Ramón Molina, Rafael Heliodoro Valle, Antonio José Rivas, Clementina Suárez, Ramón Amaya Amador, Marco Antonio Rosa, Roberto Sosa, Lucila Gamero de Medina, Roberto Quezada, Armando García, Helen Umaña, Alberto Destephen, Argentina Díaz Lozano, Rony Bonilla y Julio Escoto. Entre los escritores contemporáneos se encuentra la obra literaria de la escritora Azucena Ordoñez Rodas.

Pintura en Honduras

Desde 1940 existe la Escuela Nacional de Bellas Artes (Honduras), centro del cual han egresado varios pintores de reconocimiento internacional.
En Honduras han destacados muchos pintores, como José Antonio Velásquez, quien fue reconocido como el primer pintor primitivista de América y Francisco Alvarado Juárez.
El maestro Roque Zelaya conocido pintor primitivista, el retratista Mario Castillo, Carlos Garay, Teresa Victoria Fortín Franco, Dante Lazzaroni Andino, Miguel Ángel Ruiz Matute, Julio Vizquerra, César Milla, Rolando Rodríguez "Sambo", Andrés Pacheco y José Manuel "Pito" Pérez Asturias entre otros muchos.

Escultura en Honduras

En el campo de la escultura sobresalen Mario Zamora, Virginia Castillo, Santos Arzu Quioto, Santos Guardiola, Rolando Trochez, Lezama, Lenin, Gregorio Sabillón, Manuel Rodríguez Velázquez, entre otros.

Teatro en Honduras

Las representaciones teatrales en Honduras datan desde el periodo colonial, comenzaron en el siglo XVI, la primera presentación teatral en Honduras se realizó en el año 1750, al aire libre, en la ciudad de Comayagua, la obra representada fue el Diablo Cojuelo. En 1915 se funda el Teatro Nacional Manuel Bonilla.
Los centros de formación teatral en Honduras son los siguientes:
  • Escuela Nacional de Teatro
  • Teatro La Fragua
  • Centro de Capacitación en Artes Escénicas (CC-ARTES) San Pedro Sula3
  • Departamento de Arte – Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH)
  • Departamento de Arte – Universidad Pedagógica Nacional General Francisco Morazán (UPNGFM).
  • Grupo de Teatro Bonsai en Puerto Cortés (filmaron el primer cortometraje del puerto más importante de Centroamérica)
  • Teatro José Francisco Saybe - San Pedro Sula
En teatro sobresalen las obras del padre José Trinidad Reyes Sevilla fundador de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.
Hoy en día sobresalen las obras del renombrado Rafael Murillo Selva, que datan desde la década de 1970, con el TEUM: Teatro Experimental Universitario de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán.

Caricatura en Honduras

Los caricaturistas hondureños han publicado sus trabajos especialmente en los periódicos, diarios y revistas que se editan tanto en la capital Tegucigalpa, MDC como en la ciudad de San Pedro Sula; siendo algunos de los expositores de este arte, el maestro "Mito" Bertrand, Roberto Ruiz, Ramón Villeda Bermúdez (Raviber), Darío Banegas, Bey Avendaño, Rodolfo Deras, Sergio Chiuz, Douglas Montes de Oca (Doumont), Norman Allan Sauceda (McDonald), Napoleón Ham, entre otros.
Con la aparición de nuevos medios impresos y digitales, y con la facilidad que brindan los blog's y las redes sociales, una nueva generación de caricaturistas, publica sus trabajos tanto en formato impreso como en digital, de los cuales destacan: Garabatos, Gustavo Rivas, Checho y Luís Chávez, Fernando Betanco, entre otros.

Ópera en Honduras

La Temporada de Ópera es celebrada entre los días 3 a 8 de octubre de cada año desde 1992, y es organizada por la Fundación Musical de Honduras4 donde se presentan óperas clásicas en el Teatro Nacional Manuel Bonilla.5
La entrada tiene un precio de 1,000 Lempiras y durante las noches populares un precio de 400 lempiras. Aun así la Ópera se presenta regularmente en los diferentes teatros de Honduras.

                               COSTA RICA 

Desarrollo histórico


La rueda de carreta pintada, importante símbolo de identidad cultural de Costa Rica.
Desde sus orígenes hasta el mundo globalizado contemporáneo, los rasgos culturales de Costa Rica han sido marcados por su carácter ístmico como puente entre dos grandes masas continentales de gran poder biológico, económico y geopolítico, generando un punto de encuentro o una línea de paso de todo tipo de corrientes e influencias, que tienen sus manifestaciones en el acervo cultural del país. No obstante, el istmo centroamericano en general y Costa Rica en lo particular, presentan áreas de desarrollo local muy antiguas, independientes del papel de receptor pasivo que el término de puente cultural puede invocar.3
A lo largo de su historia, Costa Rica ha experimentado hitos que han orientado sus rasgos culturales. El territorio de Costa Rica es una franja estrecha de tierra rodeada por dos océanos, en la cual se suman una gran biodiversidad natural y una ocupación humana de gran antigüedad y complejidad, con más de diez mil años de historia precolombina.1 Durante la época colonial, en el país se consolidó un mundo de campesinos, artesanos y comerciantes en la que se impuso una cultura criollo-mestiza que incorporaba elementos afroamericanos e indígenas.4 En vísperas de la independencia en 1821, coexistían en el país dos sociedades, una de origen hispánico implantada en el Valle Central y con prolongaciones hacia la zona del Caribe y el Pacífico centrales, y la constituida por los indígenas que los conquistadores españoles no pudieron someter, ocupando territorios en las llanuras del norte y la cordillera de Talamanca, lo que permitió la subsistencia de su cultura hasta nuestros días. El desarrollo del campesinado fue de gran importancia y tuvo trascendencia en la posterior evolución del Estado costarricense, cuya vocación agrícola influyó de manera determinante en la consolidación de una identidad cultural (cultura del cacao, cultura del café, cultura del banano).5
La independencia, obtenida prácticamente sin buscarla, significó un profundo reacomodo social, donde el conflicto político fue la tónica, motivado principalmente por los localismos de las principales ciudades del Valle Central, que solo fueron totalmente superados con el inicio de la consolidación de una identidad nacional a partir de la orientación valiente, pacífica y laboriosa iniciada con la victoria sobre los filibusteros de Estados Unidos durante la Campaña Nacional de 1856-1857, que conllevó no solo la consolidación de la independencia, sino también al establecimiento de una economía cafetalera que fue motor y cimiento del Estado nacional durante gran parte de su historia.5 Es trascendental el periodo de la historia nacional entre 1870 y 1914, con un Estado liberal y progresista que quiso ver reflejada su filosofía también en aspectos culturales del país como las artes plásticas, la educación y la literatura, donde el arribo de inmigrantes europeos, afroantillanos y asiáticos vino a enriquecer el universo cultural del país, y cuya crisis política y económica tras 1914 impulsó el fortalecimiento de la democracia, la defensa de la libertad electoral, los movimientos vanguardistas de reacción social, la abolición del ejército, la contribución decisiva a la pacificación de Centroamérica en varias oportunidades históricas, valiéndole incluso el Premio Nobel de la Paz, y más reciente, el reconocimiento universal a la vocación ecológica y de una economía basada en la producción de alta tecnología y el ecoturismo.

Identidad costarricense


Gastronomía tica donde destaca el café chorreado en la mesa, el elote tierno, la chorreada con natilla, sobre muebles rústicos
La identidad costarricense es el conjunto de signos y señas que a modo de tejido sinérgico definen la personalidad tica, el conjunto de rasgos singulares con que los costarricenses se sienten satisfechos y orgullosos que los caractericen, como sentimiento de empatía por su entorno natural, social y nacional. Los acontecimientos más notables de un pasado que se extiende por más de 10.000 años, acaban formando parte de la conciencia colectiva nacional.6
Además del factor histórico, Costa Rica tiene un conjunto de elementos que lo definen: sus tradiciones, idiomas, gastronomía, héroes, leyendas, mitos, símbolos y todo aquello que está presente en lo cotidiano y es considerado genuino de la nación.6 Como dijo Jacques Le Goff "...en el punto de unión entre lo individual y lo colectivo, entre el tiempo de larga duración y el cotidiano, entre lo inconsciente y lo intencional, entre lo estructural y lo coyuntural, entre lo marginal y lo general."7

Artes plásticas

Arquitectura


Casa de adobe en San Pablo de Heredia. Por su volumetría, distribución funcional y bioclimática, la casa de adobe ha llegado a convertirse en una figura emblemática de la identidad y la arquitectura nacional, representada en diversas obras de arte. Parte fundamental del paisaje rural del país, se acostumbraba pintarlas de dos colores: el blanco, que se obtenía de la cal, y con el que se cubría la parte superior de las paredes, en tanto que, en la parte baja se usaba el azul prusia, color natural que se extraía de un arbusto denominado añil. Junto con el rojo del techo de tejas, se forma una composición de colores que recuerda a la bandera de Costa Rica.

Casa Jiménez Sancho, ejemplo de la arquitectura victoriana predominante en la época de finales del siglo xix y principios del siglo xx.
La arquitectura de Costa Rica se construye desde la perspectiva sincrónica a partir de sus particularidades bioclimáticas regionales, y desde el eje diacrónico, por las influencias propias de un puente ístmico que une dos masas continentales de gran fuerza cultural y geopolítica, por lo que resulta un sincretismo entre lo ancestral, la enorme biodiversidad y la novedad de estilos arquitectónicos de moda o materiales y tecnologías exóticas. 8 9
Su identidad tiene ancladas las raíces en las tipologías de urbanización ancestral como en la ingeniería de Guayabo, la cultura simbólica del Valle del Diquís y sus esferas de piedra o el misticismo cósmico de los ranchos habitacionales y ceremoniales de Baja Talamanca, que devinieron en una síntesis que oscila entre la importancia bioclimática, los estilos de moda y la creatividad local.
En un punto coinciden los estudiosos de la historia de la arquitectura de Costa Rica: el apreciado pero exigente clima tropical ha logrado que a través de los siglos, los estilos de diseño transnacionales hayan tenido que adaptarse al bioclimatismo local, porque si el arquitecto no lo prevé, el usuario lo hará de la mano de un operario. Y esto le ha dado a la arquitectura costarricense un hilo conductor dentro de tantas corrientes invitadas a través del tiempo.8 9
Para su estudio, la arquitectura de Costa Rica se ha dividido en seis periodos:
  • el periodo antiguo, entre 10.000 y 2.000 a.C, de donde provienen los primeros vestigios de asentamientos urbanos;
  • el periodo de cacicazgos, entre 2.000 a.C y 1560, donde se da la conformación de unidades sociales en organizaciones políticas, militares y religiosas más complejas (cacicazgos), con la construcción de mayores asentamientos, como el del sitio del Monumento Nacional Guayabo, así como diferenciaciones en las construcciones de acuerdo a la región arqueológica donde se asentaron los núcleos de población (Gran Nicoya, Región Central y Atlántica, Diquís), siendo destacable la elaboración de esferas de piedra, manifestación artística que pasará al imaginario colectivo nacional y tendrá determinante influencia en la arquitectura de épocas posteriores;
  • el periodo colonial, iniciado luego de la conquista española en 1560 y hasta 1848, y caracterizado por construcciones de sencilla elaboración, generalmente de adobe (como la Iglesia de Orosi), con la conformación de dos tipos de población: los pueblos de indios y las villas coloniales, sin darse la construcción de grandes obras arquitectónicas;
  • el periodo republicano (1848-1920), donde se da la consolidación de la independencia y la formación de un estado y una identidad nacionales, así como la introducción de versiones criollas de las grandes tipologías arquitectónicas vigentes en Europa durante esta época (arquitectura neoclásica, arquitectura victoriana, arquitectura neogótica, etc), siendo esta época la de la construcción de importantes obras como el Teatro Nacional de Costa Rica;
  • el periodo moderno o del siglo xx, donde se da gran influencia de movimientos artísticos como el art nouveau, el art decó, la arquitectura modernista, y a partir de la segunda mitad del siglo, el estilo moderno internacional, utilizado en las grandes construcciones para albergar a las instituciones autónomas y gubernamentales creadas a partir de la Guerra Civil de Costa Rica, siendo hito importante la creación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica;
  • el periodo postmoderno o contemporáneo, donde el bioclimatismo, la construcción verde y la sustentabilidad marcan la pauta, con importante participación de la empresa privada.

Patrimonio histórico-arquitectónico

En cada provincia de Costa Rica existen varios edificios que han sido catalogados como parte del patrimonio arquitectónico de la nación, tanto por su particular arquitectura como por su importancia histórica. Muchos de estos inmuebles se han vuelto parte inherente del acervo cultural de la población en la que se ubican y del país, volviéndose en muchos casos puntos de referencia y signos de identidad cultural nacional y local. Entre ellos destacan escuelas, teatros, iglesias y antiguos edificios de gobierno.
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Teatro Nacional de Costa Rica
Es el edificio más representativo de San José, la capital del país. Construido en 1897, posee arquitectura historicista, con elementos neoclásicos y barrocos. Su construcción estuvo asociada al apogeo cafetalero de finales del siglo XIX y principios del XX. Ha sido declarado Monumento Nacional. De arquitectura neoclásica y decoraciones barrocas y de estilo rococó hechas en mármol de Carrara, cuenta con una cúpula metálica fabricada en Bélgica, esculturas de Pietro Bulgarelli, Juan Ramón Bonilla, Pietro Capurro, Adriático Foli y Jorge Jiménez Deredia, y la pintura del italiano Aleardo Villa, "Alegoría del café y el banano", que decora el techo de la escalera principal. En él se realizan presentaciones anuales de obras de teatro, danza, conciertos con orquestas sinfónicas, y reuniones y cenas de Estado.
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Museo Histórico Cultural Juan Santamaría
Ubicado en los edificios que fueron el cuartel y la cárcel de la ciudad de Alajuela, construidos en 1874 durante el gobierno de Tomás Guardia Gutiérrez. En el pasado también albergó el Colegio Vocacional de Alajuela y al Centro de Investigación para el Perfeccionamiento Técnico (CIPET). Declarado Reliquia de Interés Histórico en 1979. Dedicado a la memoria de la Campaña Nacional de 1856-1857, lleva el nombre del héroe nacional de Costa Rica.
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Iglesia colonial de Orosi
Templo católico edificado en honor a San José, construido en adobe, bahareque y calicanto, que data al menos de 1767. Edificado por la Orden Franciscana para evangelizar a los indígenas cabécares y viceitas de la Cordillera de Talamanca, es uno de los pocos edificios sobrevivientes de la época colonial. Se encuentra ubicada en el valle del río Orosi en medio de un exuberante entorno natural, en la provincia de Cartago. Cuenta con un Museo de Arte Religioso ubicado en el aledaño Antiguo Convento Franciscano.
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Liceo de Heredia
Inmueble de estilo neoclásico, esta institución educativa data de 1870 y ha tenido varias sedes, ocupando este edificio desde 1882. En el pasado también fue sede de la Escuela Normal de Costa Rica, actual Universidad Nacional de Costa Rica. Se le considera Monumento Histórico Cultural desde 1977.
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Casona de la Hacienda Santa Rosa
Ubicada en Guanacaste, es una de las edificaciones más emblemáticas del país ya que aquí se llevó a cabo la Batalla de Santa Rosa, parte de la Campaña Nacional de 1856-1857. Es un importante símbolo que representa la defensa de la soberanía y la independencia nacional, así como de conservación natural, por estar ubicada dentro del Parque Nacional Santa Rosa. La Hacienda original data de 1663, aunque el edificio ha sufrido varias transformaciones desde 1895, incluyendo una reconstrucción completa en 2001 luego de un incendio.
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Antigua Capitanía del Puerto de Puntarenas
Emblemático edificio de la ciudad de Puntarenas y punto de referencia de esa ciudad, ubicado al inicio del Paseo de los Turistas, importante avenida de esta ciudad del Pacífico costarricense. El sitio donde está construida albergó el primer puesto de vigilancia de la costa del Pacífico en 1850. El actual edificio es una estructura de estilo colonial que data de 1934.
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Edificio Liberty Hall
Construido por la compañía Black Star Line en 1922, posee arquitectura de estilo victoriano anfroantillano. Fue sede de la Asociación Universal para el Mejoramiento del Negro (UNIA), creada y liderada por el activista jamaiquino Marcus Garvey. Es uno de los edificios más importantes de la ciudad de Limón ya que representa la lucha por la igualdad y los derechos de la población negra.

Parques y plazas

Cada pueblo tiene sus parques urbanos, plazas y jardines con arraigo en la cultura popular, de relevancia histórico o referente social



                PANAMA 

 
La cultura de Panamá es el resultado de la fusión de diversas culturas que se han asentado en el país durante su historia: españoles, afroantillanos, colombianos, estadounidenses, chinos, etc. Esta combinación se observa en su música, en la gastronomía y en el arte. En la indumentaria tradicional se destaca la mola, un proceso de apliqué inverso al tejido y que es confeccionado por la etnia indígena kuna. También se destaca la pollera panameña, que es producto de la herencia española y considerado como traje folklórico de Panamá. La influencia española está presente en la arquitectura de las ciudades coloniales, en especial el Casco Viejo de Panamá y en las provincias centrales del país.
También la gastronomía es el resultado de la diversidad cultural: los afrodescendientes aportaron recetas basadas en mariscos, mientras que el consumo popular de arroz fue un aporte de los chinos. Los platos típicos que heredaron los españoles están a base de plantas y tubérculos como la yuca y el maíz.
En la literatura panameña se destacan León A. Soto, Ricardo Miró, Gaspar Octavio Hernández, María Olimpia de Obaldía, Demetrio Korsi, Rogelio Sinán, Ricardo J. Bermúdez, Demetrio Herrera Sevillano, Mario Augusto Rodríguez, Esther María Osses, Roque Javier Laurenza, Tobías Díaz Blaitry, Tristán Solarte, José de Jesús Martínez, Diana Morán, José Franco, Elsie Alvarado de Ricord, Joaquín Beleño, Rosa María Britton, Pedro Rivera Ortega, Benjamín Ramón, Bertalicia Peralta, Ramón Oviero, Moravia Ochoa López, Dimas Lidio Pitty, Giovanna Benedetti, Giovanna Benedetti, Consuelo Tomás, José Luis Rodríguez Pittí y Melanie Taylor.
Los bailes, la música y las celebraciones panameñas son generalmente festivos. Los bailes más populares son el tamborito y la cumbia panameña


              CONCLUSIONES
  me deja entender que es importante para la sociedad. La forma de vida y las expresiones de una sociedad determinan su cultura. La cultura que se compone por nuestras costumbres, nuestros códigos, las normas, las tradiciones, y las distintas expresiones artísticas, representan para el ser humano un hecho vital y
La época que transcurre da prioridad a la cultura con relevancia de su conocimiento y práctica, por el papel protagónico que tiene en el desarrollo cada sociedad; mucho más cuando han adoptado como elemento de base económica al turismo, actividad que se desenvuelve en las más modernas exigencias del mundo, condicionada por los acelerados avances científico-tecnológicos. Lo moderno y lo tradicional han de tener una estimulante combinación, evitando que la tradición pase a formar parte de historias pasadas, renovando su significado en lo moderno y empleándolo sabiamente, para aumentar el potencial de recursos culturales, que como plataforma de desarrollo, se suma a la actividad turística

                    ANEXO

América Central, también llamada Centroamérica7 o América del Centro es la región geográfica dentro del continente americano comprendida entre América del Norte y América del Sur. Está rodeada por el océano Pacífico y el océano Atlántico (el mar Caribe). Políticamente se divide en siete países independientes: Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.8 Desde el punto de vista histórico-cultural, algunos historiadores delimitan la región comprendida por los antiguos territorios de la Capitanía General de Guatemala, es decir, las actuales repúblicas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica. Su extensión territorial es de 522 760 km²1 y su población es de 44 671 601 aproximadamente.
El canal de Panamá facilita la comunicación marítima entre el océano Atlántico y el océano Pacífico.

Población


Pirámide de Tikal en Guatemala.

Centroamérica está compuesta por siete países: Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
América Central o Centroamérica estaba densamente poblada a la llegada de los europeos, y varias culturas se habían desarrollado en ella, aunque parece que su grado de complejidad no superó a las existentes en Mesoamérica. Siendo un espacio de tránsito poblacional, se asentaron en su territorio grupos de las zonas culturales precolombinas de Mesoamérica y de América circuncaribeña tales como los pueblos lencas, pipiles, kunas, chortíes, jicaques, payas, chorotegas, nasos y bribris, que han habitado el subcontinente durante milenios. Las principales familias lingüísticas precolombinas de Centroamérica son la mayense, la xinca, la lenmichí (lenca, misumalpa, chibchense), estos grupos parecen ser de origen autóctono, mientras que otros grupos tendrían su origen en el centro y norte de Mesoamérica, como los pipiles (utoazteca) y los chorotegas (otomangue).
Se cree que los primeros habitantes llegaron a Centroamérica luego del arribo de los primeros seres humanos a América, provenientes de Asia septentrional por el estrecho de Bering o de las islas polinesias hace unos 15 000 años.
Los mayas son los pueblos habitantes de una vasta región que se ubicaba geográficamente en el territorio del sur de México, Guatemala, la zona occidental de Honduras y otras zonas de Centroamérica. Es especialmente importante su presencia e influencia en los actuales territorios de Guatemala, Honduras y en departamentos en la parte norte de El Salvador, con una rica historia de unos tres mil años.
En la actualidad siguen existiendo millones de mayas y hablantes de lenguas mayas, relacionadas con las lenguas mayas del período clásico. Las otras familias lingüísticas de la región no parecen relacionadas con las lenguas mayas y sus orígenes son difíciles de precisar. Aunque recientemente se ha establecido la existencia de un parentesco filogenético de las lenguas chibchas, las lenguas misumalpas y las lenguas lencas. Lo cual sugiere que esas familias se diversificaron en Centroamérica, lo cual aporta algo de luz sobre la relación de las poblaciones indígenas conocidas de la región.
Tanto Nicaragua como Costa Rica y Panamá se poblaron gracias a las olas migratorias desde diferentes latitudes y de diferentes grupos étnicos y su mezcla con los criollos, pueblos originarios, negros, mestizos y afro-mestizos que habitaban la zona durante la colonia. Los tres países ubicados al sur del istmo centroamericano han recibido inmigración proveniente de Europa, Asia, África y América en diferentes proporciones y contextos históricos como consecuencia de las necesidades de poblamiento de cada uno y el asilo político para refugiados y exiliados que brindan países como Costa Rica y Panamá.

Desarrollo de la civilización maya


Estela en Copán.

Centroamérica en 1798.
Con el máximo esplendor de las civilizaciones americanas, el continente entró en su historia gracias al desarrollo de la escritura, especialmente por parte de los mayas a partir del año 292. Aunque el aislamiento del continente con respecto al resto del planeta no permitió un intercambio de conocimientos que fortaleciera estas culturas para prepararlas a su futuro encuentro con los otros continentes, sus avances son de un gran valor universal y poseen gran vigencia, como es el calendario, las matemáticas, la astronomía, las observaciones geológicas y otros muchos elementos que son hoy materia de estudio.
En 292 comenzó el esplendor de la cultura maya. Este periodo, el clásico, se cerró en el 900 con la decadencia de los mayas. Tikal, Palenque y Copán figuran entre los principales centros urbanos mayas que eran ciudades-estado. En este período se encuentra también la cultura chavín que se extendió desde el occidente del Perú hasta Ecuador en América del Sur, entre el litoral y la ceja de selva. Esta cultura se desarrolló entre el 1500 a. C. y el 500 a. C.; es decir, que durante un milenio, prevaleció su hegemonía en todo el quehacer andino de la región o en su área de influencia; tal es el caso de los recientes descubrimientos en las cuevas de Talgua, en Honduras.

Independencia


Centroamérica, 1803.
Bajo la influencia de los movimientos independentistas del resto de América, Centroamérica declaró su independencia de España sin luchas armadas, la cual se hizo efectiva el 15 de septiembre de 1821. La fecha es considerada todavía el día de la independencia por todas las naciones centroamericanas a excepción de Panamá, que celebra el 28 de noviembre su independencia de España. El capitán general español, Gabino Gaínza, ocupó el cargo de líder interino hasta que se formara un nuevo gobierno. La independencia tuvo corta vida, ya que Centroamérica fue anexada al Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide el 5 de enero de 1822. Los liberales centroamericanos objetaron este proceder, pero el ejército de México bajo el mando del General Vicente Filísola ocupó Ciudad de Guatemala y calmó los ánimos.
Después de la abdicación de Iturbide, los representantes de las provincias centroamericanas declararon la independencia absoluta de España, de México, y de cualquier otra nación extranjera el 1 de julio de 1823, y se estableció un sistema de gobierno republicano por medio de las Provincias Unidas del Centro de América.
Centroamérica, al igual que el resto de las naciones iberoamericanas (con excepción de Brasil), abolió de una manera total y definitiva la esclavitud tras la consecución de su independencia.

Época republicana


Bandera de la República Federal del Centro de América.

Bandera de las Provincias Unidas del Centro de América.
La República Federal de Centro América agrupó a la región formada por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua actuales. Cabe mencionar que el Estado Mexicano de Chiapas era territorio de Guatemala, al tener antiguamente el rango de Audiencia Real, Centroamérica se une al Primer Imperio Mexicano de Iturbide en 1822, al separarse Guatemala de aquel último, Chiapas, por medio de un referéndum, se incorporó a México. Guatemala cedió únicamente la Región de Soconusco.
Dos países más jóvenes, Panamá y Belice, no comparten la historia común ni el horizonte cultural de Centroamérica, ya que Panamá estaba integrada a los Virreinato del Perú y Virreinato de Nueva Granada, y luego al independizarse de España, se unió voluntariamente a la Gran Colombia; y Belice, por su parte, fue una colonia del Reino Unido.
La exclusión de Panamá en el mencionado proyecto centroamericano se debe a la pertenencia histórica del territorio del istmo panameño al subcontinente sudamericano mediante la estructura administrativa colonial, primero del Virreinato del Perú, luego del Virreinato de Nueva Granada, y posteriormente gracias a la asimilación de su territorio a Colombia desde 1821 hasta su separación en 1903.
Panamá no formó parte de los proyectos políticos integracionistas de Centroamérica hasta su incorporación voluntaria al Parlamento Centroamericano en 1992, organismo del cual el gobierno panameño decidió retirarse voluntariamente en el año 2010 aunque no lo logró por muchos años.
Actualmente, República Dominicana también forma parte de esta región desde el punto de vista político y económico, ya que es miembro del Sistema de la Integración Centroamericana, un órgano a cargo de facilitar la integración de la región, del Parlamento Centroamericano y del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA).

Geografía


Relieve centroamericano.
América Central comprende fisiográficamente el territorio situado en las latitudes medias de América, localizado entre el istmo de Tehuantepec en México y el istmo de Panamá. El área está integrada por las siete naciones independientes de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, además de los cinco estados mexicanos de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. Los mapas incluyen también la parte oeste del golfo de Urabá (región del Darién) departamento de Chocó, en Colombia que políticamente está incluida en Sudamérica, y además las Antillas.
Centroamérica continental comprende la estrecha franja de tierra que une las dos grandes porciones de territorio americano. Este sector es recorrido por un sistema montañoso denominado Cordillera Central, menor en longitud y alturas si se consideran otros ejemplos en el continente americano.
Centroamérica se asienta sobre la placa del Caribe y tiene una extensión de 523 000 kilómetros cuadrados, situada en el hemisferio occidental, desde el istmo de Tehuantepec (situado al sur de México), hasta el Valle del río Atrato, en Colombia, separando al océano Atlántico del océano Pacífico. Representa únicamente el 1 % de la superficie terrestre del mundo y cuenta con el 8 % de las reservas naturales del planeta, entre las que se identifican 22 zonas de vida, 17 regiones ecológicas que albergan 20 000 especies vegetales. Para la conservación de estas riquezas naturales, se cuenta con 144 áreas protegidas y 124 parques naturales.

Medios físicos


Centroamérica y la placa del Caribe.
Centroamérica es mayoritariamente una región montañosa y escarpada. Esta región contiene varios niveles montañosos unidos a las estructuras de América del Norte y de América del Sur, y por estar dominado por dos sistemas geológicos, es uno de los grandes ejes volcánicos de la Tierra. Cuenta con unos 60 volcanes en el interior (casi todos apagados) y 31 sobre la costa del océano Pacífico (la mayoría activos) de los cuales algunos se elevan a más de 4000 msnm. La superficie terrestre asciende abruptamente desde la región costera del océano Pacífico a las crestas de las montañas, y desciende gradualmente en la región que se extiende a lo largo del mar Caribe.
Centroamérica es una región del continente americano cuya corteza terrestre es especialmente inestable, ya que se encuentra en el borde occidental de la placa tectónica del Caribe. Desde la frontera norte de Guatemala hasta la línea fronteriza que divide Panamá y Colombia; tiene una longitud de 2830 km en la costa del océano Pacífico, y aproximadamente 2740 km en la costa del mar Caribe. La subducción de la corteza oceánica de este borde, que empezó hace 25 millones de años, elevó la tierra desde el mar.
En la parte norte, el territorio está formado por terrenos sedimentarios de areniscas y calizas, sobre un basamento cristalino. Una zona de fracturas se extiende hacia el sudeste formando cuencas lacustres, con los lagos Xolotlàn y Cocibolca. Hacia el sur de esta zona, se extiende un área volcánica o eje, en una cordillera de unos 1500 km de longitud, con más de 40 grandes volcanes, algunos de ellos actualmente activos.
Las costas del océano Pacífico son más aptas para la radicación del hombre, pero menos favorables para los cultivos tropicales, debido a que se producen menos lluvias que en el litoral atlántico.

Hidrografía


Mapa físico de Centroamérica.
En América Central, los ríos son cortos y corresponden principalmente a la vertiente atlántica. Estos ríos cumplen varias funciones, sirviendo incluso como fronteras; tal es el caso de los ríos Segovia o Coco (entre Honduras y Nicaragua), el río Motagua (entre Guatemala y Honduras), el río Usumacinta (entre Guatemala y México), el río San Juan de Nicaragua (entre Costa Rica y Nicaragua) y el río Sixaola (entre Costa Rica y Panamá). En esta región, destacan por su extensión los lagos nicaragüenses (lago de Nicaragua y lago de Managua) y el lago Gatún ubicado en el canal de Panamá.
Centroamérica no cuenta con ríos largos debido a su geografía ístmica. Los ríos más largos desembocan en el mar Caribe, en tanto que los más numerosos, pequeños y caudalosos, desaguan en el océano Pacífico. Entre los más largos están:
  • Usumacinta (Guatemala, México), que nace en Quiché, Guatemala y desemboca en el golfo de México. Sirve en uno de sus tramos como frontera entre Guatemala y México. Longitud aproximada: 1100 km.
  • Río Lempa (El Salvador, Guatemala, Honduras), se origina en Chiquimula, Guatemala y desemboca en El Salvador entre los departamentos de Usulután y San Vicente. Longitud: 422 km.
  • Río Motagua (Guatemala), se origina en Quiché, Guatemala y desemboca en la frontera de Honduras y Guatemala. Longitud: 486 km.
  • Ulúa (Honduras), que se origina en la sierra Opatoro y desemboca en el golfo de Honduras. Longitud aproximada: 358 km.



















                           Introducion  
Este tema 
 
   
  

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